octubre 13, 2011

17.-


Allí justamente, allí estará tu cuerpo. En ese gran fondo blanco te podría pintar, si seguramente te podría pintar. La acuarela, en mis manos trazaría colores inimaginables acerca de tu cuerpo. Iniciaría con muchas letras en tus pies, textos y citas porque así te conocí también a través de tus escritos. Luego estructuraría tus tobillos con noches de baile y luces de neón, escucharía música británica para hacer dicho acto. Tus pantorrillas florecerían rojas, rojas como tu rubor cuando nos tendíamos en el pasto. Tus rodillas serian del color del puerto, recorriendo cafés y calles. Tus muslos serian del color de nuestras manos, las que se posaban en tus muslos cada vez que estaban juntas. Tu vientre, sería el centro de todo, coexistirían una mezcla de colores tal que superaría a las obras de todos los grandes que habitan tu habitación. Tus senos, serian pequeñas lagunas donde se puede beber de aquel elixir placentero. Tus brazos serian un gran abrazo y de colores cálidos. Tu cuello tendría una apariencia dulce, como aquellos tés y pasteles de media tarde. Tu rostro, lo retocaría de suaves rasgos, finos, muy finos trazos, colorearía tus pequeños ojos pero con un mar negro bajo ellos. Tu cabello seria un mapa de estrellas, porque es como el infinito, sería la mejor noche estrellada.

octubre 10, 2011

octubre 01, 2011

15.-


Todo esto puede ser un carnaval de ahora en adelante. Carnaval de alegrías y sonrisas permanentes, claro podría serlo perfectamente. Podría subir a aquellos caballos y girar entregado a las luces, podría subir y bajar miles de veces en aquella rueda, mirar el cielo y el suelo en unos segundos. Sería una noche perfecta, podría adecuarme a esto, podría actuar sintiéndome cómodo a la situación, pero creo que no. Fácil resultaría negarme a tus recuerdos, pero nunca una bocanada de humo podrá borrarte. Aquellas noches en que las luces de colores ocupen mi habitación, te ignorare permanentemente.

septiembre 29, 2011

14.-


Santiago:


Es ver pasar las luces reflejadas una y otra vez.

septiembre 26, 2011

13.-


Sucede que cerré la puerta nuevamente, sin querer hacerlo esta vez. En esta ocasión era imperioso dejarla abierta para que el viento emancipador hiciera su trabajo, pero me equivoque. Y es que durante largo tiempo mantuve sellada aquella puerta, clavada con fuertes vigas porque temía que la derribaran, poco a poco retiraba los clavos y quitaba una a una las vigas, sin apuro, porque esta vez sentía que había luz al otro lado. Cuando di el primer giro a la perilla mire con cautela por la ranura, sentí calor y tranquilidad, al fin podía abrirla y entregarme de pleno a aquel destello. Me predisponía a cruzar el umbral cuando de pronto todo se torno oscuridad, temí, y di un paso atrás, como un acto casi involuntario cerré aquella puerta, ahora en medio de la oscuridad busco las vigas nuevamente.